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El Código Secreto En septiembre de 1994, el entonces premier ministro israelí, Isaac Rabin, recibió en sus manos una curiosa carta:
?Un matemático israelí ha descubierto en la Biblia un código oculto que parecer revelar hechos ocurridos miles de años después de ser escrita. Si me he permitido escribirle es porque la única vez en que su nombre aparece completo, las palabras ?asesino que asesinará? lo cruzan. Creo que usted corre un grave peligro, pero también que el peligro puede ser evitado.?
Aquella carta fue poco menos que denostada por el mítico mandatario que pocos meses después, en Tel Aviv, murió como consecuencia de los balazos que un joven llamado Amir le incrustó en el corazón.
Con Rabin morían las esperanzas en una paz cuyos cimientos había sembrado él mismo. Leer los periódicos a día de hoy, y conocer la situación en Oriente Medio, nos recuerda cuan desgraciada fue su pérdida.
Cuando las noticias del magnicidio llegaron a EEUUm un veterano periodista se echó las manos a la cabeza. Se trataba de Michael Drosnin, el hombre que había escrito aquella carta profética a RAbin y que logró que un hombre de confianza del político se la entregara en mano?
En mano y en vano.
Michael Drosnin llevaba años viajando a Oriente Medio para cubrir informativamente los sucesivos conflictos del punto geográfico más inestable del planeta para los medios de comunicación en los que trabajaba. En uno de esos viajes entabló contacto con Eli Rips y Doron Wiztun, dos matemáticos israelíes que llevaban años trabajando en secreto ?permítame el forero el pleonasmo(comentario mío:que será eso)- sobre el ?código secreto?.
Ambos habían hecho un descubrimiento sensacional a propósito de un asunto que ya había inquietado en su momento al mismo Newton, que estaba convencido de que en la Torá ?la obra sagrada judía que reúne los cinco primeros libros de la Biblia- existía un código secreto. Él no pudo descifrarlo, pero a mediados del siglo XX, el pequeño hallazgo de un rabino checo ofreció la primera vista.
Lo que averiguó el rabino, de nombre Rabí Weissmandel, fue que partiendo de laversión más antigua de la Torá ?dicho sea de paso:el contenido de esos cinco libros no ha sido objeto de modificación alguna, pues en la religión judía está condenado alterar el texto original; de hecho, para este estudio se ha utilizado un ejemplar editado hace mil años- se repite cada 32 caracteres uno de los vocablos e la expresión Torá. Es decir, primero la T, 32 caracteres más adelante la O, otros 32 después la R y tras 32 más la A. O sea: TORA. Y así, sucesivamente, de principio a fin.
Bajo esta perspectiva, los dos matemáticos crearon un programa informático que permitía convertir los cinco primeros libros de la Biblia en una gigantesca sopa de letras en hebreo antiguo. Precisamente, así fueron escritos aquellos libros: sin puntos, ni comas, ni títulos? En realidad, la Torá es una hebra continúa sin separaciones.
El programa informático que crearon los dos matemáticos sirvió para dar con el descubrimiento: en esa sopa de letras existían palabras que se cruzaban formadas por caracteres hebreos dispuestos de modo equidistante. Pero lo más curioso es que esas palabras que se cruzaban tenían significado en conjunto.
En principio, descubrieron el nombre de 32 rabinos, los más importantes de la historia. Y cruzadas con dichos nombres se detectaron dos fechas, la del nacimiento y la de la muerte de cada uno de ellos.
Los dos científicos calcularon que para que en un solo caso se produjeran estos cruces significativos por azar sólo existía la posibilidad entre un millón.
Poco después, los hallazgos se conviertieron en espectaculares. Aparecieron cientos de cruces significativos en caracteres hebreos que en su interpretación moderna parecían dibujar la historia pasada, presente y futura de la humanidad. En uno de aquellos cruces el nombre completo del mentado primer ministro israelí ??Isaac Rabin?- se cruzaba con la expresión ?asesino que asesinará?. Además, sobre la sentencia ?asesino que asesinará? se cruzaba el nombre ?Amir?, que correspondía con el del magnicida. Y junto a él, el de la ciudad en donde todo ocurrió, ?Tel Aviv?.
Ése fue el descubrimiento que quiso dar a conocer, sin éxito, el periodista Drosnin al asesinado Rabin.
Se descubrieron infinidad de cruces significativos. Ningunade aquellas concordancias podían deberse al azar. Se efectuaron los cálculos estadísticos precisos y los matemáticos enviaron aquellos datos a la revista científica Stadistical Science, cuyo equipo de expertos los analizó durante años. Finalmente, tras superar varias cribas, publicaron el informe. De este modo, se constataba que toda esta historia no era fruto de la casualidad y que, efectivamente, existía un código secreto en la Torá: una segunda lectura enterrada qe sólo gracias a la moderna informática se ha podido descifrar.
Teóricamente, el código secreto fue encriptado hace unos tres mil años. Para Drosnin, el responsable de dar a conocer masivamente el hallazgo, fuera quien fuera el autor de los cinco primeros libros bíblicos, lo hizo camuflando esa segunda lectura en su interior, como si se tratara de un holograma.
Para ?grabar? el criptograma que se ?incrustó entre los caracteres de la Torá se requería, la menos, de una inteligencia tan avanzada como la de los modernos ordenadores que desencriptaron el secreto.
Aquí radica el problema: Moisés, al que se supone autor de esos libros, jamás pudo ?grabar? el código secreto. Quein lo hizo dispuso de una tecnología superior en miles de años a la que existía entonces y de una inteligencia?infinita.
Drosnin, durante una agradable reunión que mantuvimos, me lo expresó así(al autor del libro, no a mi eh, jejejeje): ? El código existe, y alguien debió crearlo. Alguien no humano, Algún tipo de inteligencia desconocida, capaz de ver y estar a través del tiempo. El código secreto demuestra que no estamos solos.?
No es ese el único misterio que alberga, sino que hay otro si cabe más sobrecogedor: ¿quién sabía lo que ocurriría en el futuro? Y es que entre los cruces significativos hallados en la Torá hay referencias a los más importantes descubrimientos científicos de la humanidad, a las dos grandes guerras, al holocausto, al lanzamiento de la perimra bomba atómica, a la conquista de la Luna o ala siniestra conspiración del 11 de septiembre de 2001 tras el ataque suicida contra las torres gemelas?
Todo esto lo predijo el código con miles de años de antelación.
¿Cómo? No lo sabemos. Ahí radica el arcano. Para que les voy a agriar la lectura del texto: el código secreto no dibuja un futuro muy alentador para la humanidad?dejémoslo ahí.
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